Juan Rodríguez Morales

Photographer
    
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Location: Madrid
Nationality: Spanish
Biography: Born in Madrid (Spain) in 1980,  Juan Rodríguez Morales  is an emerging documentary photographer based in Madrid.  In 2003, he completed his studies in psychology. Afterwards, he studied photography in Alcobendas (Madrid) at... read on
Public Project
Colors of Little China
Credits: juan rodríguez morales
Date of Work: 04/01/16 - 02/18/18
Updated: 09/19/18

I have always believed that a good photograph is hidden behind any corner. It is not necessary to travel thousands of kilometers or visit exotic places to find an image that excites or surprises you. That's why I like street photography so much. The city has been an inexhaustible source of inspiration since the beginning of photography. It is a world in miniature where life flows, showing itself as it is without ornaments or impostures. As a street photographer I walk and watch, trying to mix with people until I go unnoticed. That is the moment to push the button. If you are lucky, some exciting scene, either beautiful or mysterious, will have been recorded in the sensor of the camera.

This project was made in the purest street photography tradition. For more than a year I have traveled the streets of one of the most picturesque neighborhoods of Madrid: Usera, also known as the Little China of Madrid. In recent years, the Chinese community in Spain has grown exponentially, developing important economic and commercial activity in most of the country's major cities. In Madrid, the Chinese population is one of the largest in Spain, numbering 11,000 in the Usera neighborhood. Starting with a working class foundation, the neighborhood has been transformed with the arrival of Chinese immigrants. There is no doubt that the presence of this community has enriched the life of the capital. An example of this is the celebration of Chinese New Year, in which thousands of people come to Usera to see the colorful parades that run through its streets and learn about some of the traditions of this community.

Many of its inhabitants have been in the neighborhood for more than twenty years and step by step they have created their own microcosm. Advertisements, shops, restaurants, scents... everything is perceived differently when you leave the metro station. As one advances through its streets and reaches the heart of the neighborhood, the contrast grows. The norms and customs seem to be uncommon, turning the visitor into a kind of tourist who travels the streets of a foreign city. I have been that tourist during the time that I have spent completing this project. It has not been an easy job. The Chinese community is quite secretive and its inhabitants are reluctant to be photographed. However, the strange mix that has been created in this neighborhood between its typical Spanish features and the new colors brought by these Chinese immigrants make it an irresistible subject for the street photographer.

Siempre he creído que detrás de cualquier esquina se esconde una buena fotografía. No es necesario recorrer miles de kilómetros o visitar lugares exóticos para encontrar una imagen que te emocione o que te sorprenda. Es por eso que me gusta tanto la fotografía de calle. La ciudad ha constituido desde los inicios de la fotografía una fuente inagotable de inspiración. Es un mundo en miniatura donde la vida fluye mostrándose tal y como es sin adornos ni imposturas. Como fotógrafo callejero camino y observo tratando de mezclarme con la gente hasta que paso desapercibido. Es entonces cuando llega el momento de apretar el disparador. Si hay suerte, alguna escena emocionante ya sea por su belleza o por su misterio, habrá quedado grabada en el sensor de mi cámara.

Este proyecto sigue la estela de esa tradición de la fotografía callejera más pura. Durante más de un año he recorrido las calles de uno de los barrios más pintorescos de Madrid: Usera, también conocido como la Pequeña China de Madrid. En  los últimos años la comunidad china en España ha crecido exponencialmente desarrollando una importante actividad económica y comercial en la mayoría de las grandes ciudades del país.  En Madrid, la población china es una de las mayores de España llegando a los 11.000  en el barrio de Usera. De tradición obrera, el barrio se ha transformado definitivamente con la llegada de inmigrantes chinos. No hay duda de que la presencia de esta comunidad ha enriquecido la vida de la capital. Ejemplo de ello es la celebración del año nuevo chino en la que miles de personas llegan a Usera para ver los coloridos desfiles que recorren sus calles y conocer algunas de las tradiciones de los miembros de la comunidad china.

Muchos de ellos llevan en el barrio más de veinte años y poco a poco han ido creado su propio microcosmos. Carteles, tiendas, restaurantes, olores… todo se percibe diferente en cuanto se sale de la estación de metro. A medida que uno avanza por sus calles y llega al corazón del barrio el contraste va en aumento. Las normas y costumbres parecen otras convirtiendo al visitante en una suerte de turista que recorre las calles de una ciudad extranjera. Yo he sido ese turista durante el tiempo que he empleado en realizar este trabajo. No ha sido un trabajo fácil. La comunidad china es bastante hermética y se muestra reacia a ser fotografiada. Sin embargo, la extraña mezcla que se ha creado en este barrio entre lo típicamente español y los nuevos colores traídos por los inmigrantes chinos la hacen irresistible para el fotógrafo callejero.

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