Gonzalo Pardo

Photographer
    
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Location: Bolivia
Nationality: Argentina
Biography: Gonzalo Pardo (Buenos Aires, Argentina. 1981) ... Fotógrafo y realizador audiovisual autodidacta nacido en Buenos Aires, Argentina en 1981. Se graduó de Técnico en Periodismo en TEA en 2001 y ha trabajado de manera... read on
Public Project
Santa Seguridad de la Sierra
Credits: gonzalo pardo
Updated: 02/16/17

Santa Seguridad de la Sierra

Una sirena pulsante. Un portón corredizo que se abre. La trompa de una 4x4 que se desliza suavemente hacia la calle. Adentro, la familia todavía dormida. Afuera, la ciudad que amanece. El vidrio del conductor baja y una voz saluda secamente: “Buenos días”; el hombre soñoliento que en breve terminará su turno responde: “Buenos días, señor”. El portón hace su camino en reversa y protege el caserón de la curiosidad externa. La sirena guarda silencio hasta la próxima apertura. La camioneta se aleja. El hombre soñoliento es relevado y emprende su camino a casa, en la periferia; en doce horas regresará a relevar a su relevo.

El calor agobiante concentrado en las casillas de seguridad empuja los cuerpos al exterior; el sol cumple su tarea curtiendo las pieles, dejando en ellas un rastro permanente. Una libreta recogerá el registro de cada evento, cada visita, cada cosa extraña que ocurra alrededor de la propiedad y en qué horario tuvo lugar.

Así transcurren los días; a menos novedades, más tranquilidad.

En Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más pujante de Bolivia, la seguridad de los ricos está en manos de los pobres; que trabajan doce horas; que no tienen descanso salvo algún domingo salteado: dos días al mes; que viajan ida y vuelta a los suburbios a cambio de un sueldo inferior al mínimo legal; que no tienen cobertura de salud ni seguro por accidentes.

Donde nadie los ve, porque en esas calles no se acostumbra caminar.

Santa Seguridad de la Sierra

A pounding siren sounds. The gate opens. A big 4x4 slowly slides out into the street. Inside the family still sleeps. Outside, the sun starts rising. The drivers window rolls down and a dry voice says "Good morning; the tired man that soon will finish his night shift answers "Good morning, sir". The gate closes and protects the privacy from outside looks. The siren stops until the next time while the truck slowly goes away. The sleepy guard chenges shift and starts his way home, into the suburbs; twelve hours from now he will be back to start his shift again.

The suffocating heat concentrated in the small booth pushes the bodies to the outside; the sun fulfills his goal by cracking the skins, leaving a permanent trail in them. A small notebook will record any event, any visit, anything out of the ordinary that happens around the property.

And so the days pass; the less events, the more peace.

In Santa Cruz de la Sierra, the most thriving economy in Bolivia, security of the richest is in the hands of the poorest. They work twelve hours a day, six days a week and travel in and out the suburbs everyday making less than the minimum salary without health or occupation risk insurance.

There they are. Everyday. Where no one sees them. Where no one notices them. Because people never walk around these streets.

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